Te invito a una siesta.
Y me lo dijiste así, con esos ojos de niño malicioso y encaprichado mientras me mirabas intentando encontrar en los mios la respuesta esperada.
Te invito a una siesta en mi casa, fresquita, frente a la playa, en mi cama de sabanas de olas doradas. Vente conmigo mi niña que ya verás que bien lo pasas.
Me rio y te miro con las estrellas dibujadas en las pupilas, y un poco de arena de la playa pegada a mi espalda, con la travesura y las ganas, con la delicadeza de no decir ni que sí ni que no, porque no me da la gana.
Me invitas a qué exactamente mi alma, a caricias de verano, a cosquillas , a sabores olvidados...a qué me invitas?
Lo que tu me pidas te daré, chocolates, besos, manjares extraños, lo que tu quieras por tenerte a mi lado, a estas horas de la tarde cuando no hay nada, cuando el silencio y el sol invitan a dejarse llevar , a ser llevada.
Y así dormimos rozandonos, disfrutandonos, peleandonos con nuestras almas, qué los cuerpos que se desean no saben perder las horas en lechos de flores blancas.




Comentarios sobre Te invito a una siesta.
Muy bueno, me gustó mucho tu forma de escribir este relato, está muy logrado y te manejas con una gran soltura en el desarrollo del mismo. Una siesta siempre es algo bueno,jje, y si es como la que comentas pues mejor que mejor.
me encanta la forma en que lo dices , buenisimo....