Sola en mi cama de 2 metros...humm!
Si hay algo maravilloso que tiene el vivir sola es dormir sola en una cama grande sin tener que compartirla con el hombre de tu vida. Obvio, porque si vives sola puede que no haya tan solo un hombre en tu vida, o que no tengas absolutamente ninguno porque malditas las ganas después de la ultima experiencia o que seáis lo suficientemente avispados para vivir cada uno en su casita y compartir los mejores momentos de vuestro amor en hoteles varios, vacaciones exóticas y restaurantes con menús imposibles.
El placer de una ducha a la luz de las velas con un fondo de música francesa y nadie merodeando por los alrededores con la intención de vaciar sus intestinos o de compartir tu agua caliente y tu gel relajante favorito, es una bendición. Aunque suene un poco zulú el hecho de llegar al dulce hogar y no preocuparse por la cena, no tener que planchar camisas, tu que nunca te pones una, no organizar una cena de tres platos y postre porque hoy es hoy y después de la sesión de piscina el angelito tiene un hambre de león nigeriano, es una liberación feminista en toda regla.
Los fines de semana sin horarios, en invierno edredón y libros, en verano paseo por la playa a las ocho de la mañana, lectura del periódico en tu café favorito, visita a un museo cuando nadie es persona aun o compras en Zara con las dependientas todavía sonrientes y recién maquilladas es un privilegio. Salir y entrar en casa sin hacer un informe completo de todos tus movimientos, olvidarte de llamar a nadie desde un bar a la 10 de la noche un lunes y emborracharte con cerveza mexicana sin temor a tener que buscar mil excusas, es envidiable.
Hasta aquí vamos bien, mujer, single, con una vida propia, casa, coche, abono a un gimnasio, vida social, más de 30...pero sola. Y ese ultimo adjetivo va y se merienda a todas las ventajas antes citadas anteponiéndose a ellas y convirtiendo a la victima en un ser digno de compasión. Porque vamos a ver, qué es una mujer sin un hombre a su lado, algo así como un jardín sin flores, o uno de esos adolescentes con acne y sin teléfono móvil de última generación. Y ya está, todo el mundo buscando la tara al producto perfecto, y preguntándole a la luna que trastorno sufres si te presentas en un restaurante sola, si vas al cine contigo misma o si viajas con tus maletas como única compañía.
No me estoy auto compadeciendo, esto lo he vivido yo en mis propias y duras carnes, y además como yo soy así de modesta pues voy a añadir que estoy bastante buena, que soy simpática y que si quiero ligo mucho, pero el problema es que el producto masculino se me amedrenta ante tanto poderío. Pero no solo me pasa a mí, les pasa al noventa por ciento de mis amigas con más de 30, trabajo, buen aspecto y cerebro. Lo que yo no quiero es entrar en las mismas teorías e historias similares vividas por muchas, yo voy a decir lo que yo hago, hice y cómo y porque me lo planteo así.




Comentarios sobre Sola en mi cama de 2 metros...humm!
Eres divina, aprecio tu espontaneidad sin tapujos y visión liberal, veo que disfrutas la paz, el glamour y una vida activa e intensa y se me ocurre preguntarte si necesitas un chofer privado, y no bromeo!!...pudiéramos abordar el asunto, soy buena gente y nada exigente, te prometo que no te interrumpiré jamás cuando duermas o estés en la ducha y tampoco te mirare tus piernas de reojos cuando estés descuidada, solo me limitare a llevarte y traerte de cuanto sitio se te ocurra, seré tu cómplice y confidente y podrás conspirar conmigo si tuvieses alguna sita a espaldas de tu novio el francés, y todo esto por un módico salario.
Ahora si no me gustan las mentiras y me abres el apetito cuando auguras que pudieras exhibir en tu blog alguna foto de tus duras carnes, esbeltas piernas y tu bello trasero y estoy de acuerdo contigo, aunque tenga que recoger un millón de firmas oboLog.
Un cordial saludo